‘Fico’ mira a la presidencia de Colombia: Una entrevista con el precandidato Federico Gutiérrez – Latin America Reports

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'Fico' mira a la presidencia de Colombia: Una entrevista con el precandidato Federico Gutiérrez - Latin America Reports

Este artículo fue publicado originalmente en enero de 2022 por Natalia Vélez Lopera en El Correo de Bogotáuna publicación hermana.

Federico Gutiérrez es un rostro familiar para los colombianos: ha estado en política desde fines de la década de 1990 y fue alcalde de Medellín de 2016 a 2019, conocido por su política de seguridad y logro índices de aprobación de hasta el 96 %. Ahora es precandidato a la Presidencia del país.

Para las elecciones de mayo de 2022, el hombre de 47 años (entre los candidatos más jóvenes) se postula con la coalición de derecha. equipo por colombiacentro posicionarlo entre los seis candidatos con las mejores posibilidades de entrar en la carrera por la presidencia.

Dentro de su propia coalición, se enfrenta a hombres como el exministro de Hacienda Oscar Zuluaga. Algunos ven a Gutiérrez como un candidato de centrismo moderado y estabilidad, mientras que algunos comentaristas dicen que es el candidato del ultraderechista expresidente Álvaro Uribecuyo patrocinio llevó al éxito al actual presidente Iván Duque en 2018, y que apoyó la propia campaña de Gutiérrez para la alcaldía en 2011.

En mayo, su coalición se enfrenta al centro Centro Esperanzaque han presentado precandidatos como Alejandro Gaviria y Sergio Fajardo (otro exalcalde de Medellín), y la izquierda Pacto Históricoencabezada por Gustavo Petro, actualmente el favorito a la presidencia según las encuestas.

Pero faltan meses, lo que, en tiempos políticos, es suficiente para cambiarlo todo. El Bogotá Post entrevistó a Gutiérrez, discutiendo la política internacional, el proceso de paz y sus principales objetivos si llega a la presidencia.

El Correo de Bogotá: ¿Cuál sería su enfoque si se convierte en presidente?

Federico Gutiérrez: Colombia está superando actualmente la peor crisis económica de su historia. En 2020, debido a la pandemia y el desempleo, 3,5 millones de colombianos cayeron en la pobreza y 2,7 ​​millones de personas entraron en la pobreza extrema.

Con estos números tenemos un país en el que el 42% de la población está en la pobreza, y casi 7 millones de ellos sobreviven con menos de 36 dólares al mes. En este momento, buena parte del país está pasando hambre. Más del 70% de la población no consume las tres comidas al día en ciudades como Cartagena y Barranquilla.

Colombia perdió una década de reducción de la pobreza: volvió a la situación de 2011: 3 de cada 7 colombianos son pobres.

Por eso, mi prioridad como presidente será combatir la pobreza y generar las condiciones para crecer por encima del 5% anual. Solo si crecemos y creamos empleos reduciremos la pobreza. No conozco mejor política para mejorar las condiciones de vida de los hogares y reducir la pobreza que la creación de empleo.

Por eso en Colombia debemos hacer un gran esfuerzo para aumentar nuestra productividad y competitividad, invirtiendo con calidad en sectores que impacten positivamente en el crecimiento y la generación de oportunidades en las diferentes regiones del país.

TBP: ¿Qué papel cree que debe jugar Colombia en la política internacional?

FG: El papel de Colombia en el ámbito internacional debe estar orientado a promover las relaciones bilaterales con los diferentes países enfocándose en temas comunes como el comercio, el fortalecimiento de los sectores industriales, la inversión social y el intercambio tecnológico.

En segundo lugar, creo que Colombia debería acompañar más activamente a las instituciones multilaterales como la Organización de los Estados Americanos y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Esto es para promover la democracia y las libertades individuales en la región.

Tercero, Colombia debe liderar una iniciativa multilateral con diferentes países de la región para enfrentar el flagelo de las drogas y el terrorismo. Estos dos temas son una amenaza para la estabilidad democrática en América Latina. Por ello, es necesaria una solución conjunta para reducir el impacto de estas amenazas.

En cuarto lugar, Colombia debe impulsar una serie de acuerdos en la región para proteger a la población migrante, en especial a los venezolanos, ya que en la mayoría de los casos no cuentan con ninguna garantía de derechos en los diferentes países de refugio en América Latina.

Finalmente, debemos impulsar en la región una agenda multilateral para garantizar la preservación del medio ambiente y promover procesos de transición energética gradual hacia energías limpias, asegurando la estabilidad económica.

TBP: ¿Qué estrategias económicas recomendaría para ayudar a la economía colombiana a recuperarse de la pandemia?

FG: Debemos enfocarnos en tres objetivos fundamentales: el primero es impulsar la generación de empleo formal. No hay mejor política social que el empleo. El segundo es fortalecer el aparato productivo para crecer por encima del 5%, lo que se reflejará en un mayor bienestar para los colombianos.

Y el tercero es mitigar los efectos de la crisis en los hogares más vulnerables, fortaleciendo así la red de protección y asistencia social para que las ayudas del Estado lleguen a 5 millones de hogares focalizados a través del SISBEN.

Imagen cortesía de la campaña de Federico Gutiérrez.

TBP: Gran parte de la comunidad internacional, incluida la ONU, se ha sentido decepcionada e incluso decepcionada con la forma en que el gobierno colombiano implementó el proceso de paz de 2016 con las FARC. Como presidente, ¿se comprometería a hacer todo lo que esté a su alcance para cumplir con el acuerdo de paz?

FG: Me comprometo a trabajar por la seguridad, la paz y las oportunidades en todo el territorio colombiano. Como he dicho, considero que lo más importante es atender las necesidades de los excombatientes y para ello hay que apoyar al campo, garantizar las políticas de suelo necesarias para promover la paz y las oportunidades en las zonas rurales; asegurar el restablecimiento de los derechos de más de 8 millones de víctimas en nuestro país y llevar el Estado a los municipios que tanto dolor, muerte y pobreza han sufrido a causa del conflicto.

Asimismo, considero fundamental que todas las partes del acuerdo demuestren un compromiso serio; la JEP -Jurisdicción Especial para la Paz- debe demostrarle al país que impartirá justicia a quienes cometieron crímenes de lesa humanidad.

TBP: ¿Cómo quieres hacer de Colombia un país más seguro para todos? ¿Cuál es el papel del proceso de paz en esto?

FG: En primer lugar, la seguridad debe ser garantizada por el Estado; Los colombianos no pueden seguir sintiéndose inseguros en las calles o bajo el control de actores ilegales vinculados al narcotráfico en los territorios. Tenemos que trabajar a diario para reducir los delitos de alto impacto y capturar a los responsables de este tipo de conductas ilícitas.

Es necesario implementar un modelo de seguridad integral en el que, por un lado, recuperemos la capacidad operativa de la fuerza pública para brindar seguridad y ejercer control en los territorios y, por otro lado, traigamos oportunidades de desarrollo a los ciudadanos de Colombia profunda -oportunidades educativas, laborales, culturales, deportivas, etc.- que les permitan insertarse en la vida económica y social del país a través de un mejor proyecto de vida.

Con nuevas oportunidades podemos abstraer a los ciudadanos de la injerencia y control de grupos ilegales que les ofrecen sumarse a la cadena del narcotráfico, la minería ilegal o el crimen organizado como salida a la precaria situación en la que viven.

El proceso de paz es una oportunidad histórica que tenemos que recuperar. Muchos colombianos fueron llevados al camino de la ilegalidad precisamente por falta de oportunidades. Desafortunadamente, el acuerdo no previó adecuadamente llenar los espacios vacíos dejados por las FARC. Estos fueron tomados de inmediato por grupos armados organizados y disidentes de las FARC y el ELN vinculados al narcotráfico.

En nuestro gobierno cumpliremos con los jóvenes reclutados a la fuerza, abusados ​​física y sexualmente, explotados y manipulados, y las víctimas del conflicto armado. Nuestro compromiso es con estos jóvenes que depusieron las armas y con los ciudadanos que las FARC victimizaron, pero no con los líderes guerrilleros que cometieron crímenes de lesa humanidad y que actualmente se encuentran en la impunidad.

TBP: La tecnología sigue siendo un impedimento para el acceso a la educación en Colombia; ¿Cómo buscará su administración ampliar el acceso a la tecnología, como Internet, y las oportunidades educativas en las zonas rurales?

FG: La pandemia nos ha demostrado que Internet es un servicio esencial para los colombianos y, a su vez, permite la realización de otros derechos como la información, la libertad de expresión, el empleo y, por supuesto, la educación. Pero en Colombia, hay un gran problema. La amplia brecha digital afecta principalmente a departamentos rezagados como Chocó, La Guajira y los pertenecientes a la región Orinoco-Amazónica.

Según el DANE, la proporción de hogares con conexión a internet en Colombia es del 56,5% -66,5% en las grandes ciudades y 23,8% en zonas rurales y dispersas-; es decir, uno de cada dos hogares carece de internet fijo y más de 26 millones de colombianos no tienen conexión a internet móvil, especialmente en zonas remotas. Por lo tanto, debemos invertir progresivamente para cerrar la brecha digital y lograr que para 2030 la población tenga acceso universal a Internet.

Conectaremos todos los centros educativos oficiales a Internet y generaremos un mínimo vital de datos de Internet para los 4 millones de alumnos que no tienen acceso a la red. No es posible que los niños y jóvenes que más necesitan una educación de calidad sean los que enfrentan mayores barreras para acceder a la tecnología, el conocimiento global y la información. Para ello, será fundamental el trabajo articulado entre los sectores público y privado.

TBP: Durante el año pasado, la pandemia ha provocado algunos de los peores disturbios civiles que Colombia ha visto en mucho tiempo. Gran parte también está vinculada a la gran desigualdad económica y la violencia hacia los líderes sociales. ¿Cómo abordaría su administración la desigualdad y promovería el orden público en el futuro?

FG: Lo primero que decir es que si bien existen reclamos sociales que son justos y válidos, para mí no pueden convertirse en justificaciones para la generación de violencia, bloqueos que afectan la economía y discursos populistas que terminan en amenazas autoritarias a la democracia.

Debemos promover canales de diálogo entre todos los sectores del país para llegar a acuerdos básicos como la superación de la pobreza de los más de 21 millones de colombianos que se encuentran en esta condición tras la pandemia.

Además de fortalecer el Estado y las instituciones democráticas desde una visión integral de la seguridad, por un lado se combaten las estructuras criminales. Se controla el territorio y, por otro lado, se crean oportunidades e inversiones sociales donde más se necesitan.

Contrarrestaremos los altos niveles de desigualdad en Colombia sin populismo ni lucha de clases. Lo haremos a través de un modelo económico consciente, sustentable y competitivo, que innove, genere crecimiento en las regiones, aproveche todos los beneficios de la cuarta revolución industrial, genere bienestar social y sea ambientalmente responsable.

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